Relatos gay - hombres desnudos

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Tenía yo entonces 22 años, imagínate, yo era entonces un chico bastante atractivo y atrevido.

Me encontraba en casa de unos tíos míos, en las afueras de Olesa, una casa muy bonita, con piscina y un jardín enorme lleno de árboles. Era verano y hacía un calor insoportable. Mis tíos se marcharon al pueblo a hacer unas compras, yo calculé que tardarían tres o cuatro horas así que les prometí que les regaría todo el jardín y arreglaría las plantas. Me quité la camiseta para disponerme a la tarea y empecé a preparar la manguera de riego. Estuve un buen rato regando, pensando en mil cosas y canturreando alegremente hasta que sentí que la manguera perdía por la parte de la boquilla y me había mojado los pantalones, sin dudarlo me los quité y también hice lo mismo con mi slip, así que me quedé totalmente desnudo y continué regando las plantas. La casa estaba bastante aislada por ello no tenía miedo de que nadie me viera, nunca pasaba nadie por allí, además a lo lejos se podían ver los coches cuando se acercaban y me daba tiempo a vestirme.

Dejé de regar y me sentía muy sudado así que decidí darme un baño en la piscina, me zambullí en el agua fresca y azul, me gustaba sentir como el agua acariciaba todos los rincones de mi cuerpo, sobre todo mi entrepierna, eso me ponía tremendamente caliente. Nadé un buen rato, me sumergía, saltaba, buceaba, y disfrutaba plenamente del agua transparente y fresca. Estaba yo en un momento determinado buceando cuando salí a la superficie buscando aire para mis pulmones, entonces fue cuando le vi allí, junto al borde de la piscina, mirándome fijamente…

Era un chico de unos 25 años, muy atractivo, bronceado, de cabello castaño con reflejos dorados debido seguramente a los efectos del sol de verano. Me miraba fijamente -- ¿Qué haces aquí, quien eres?-- Le increpé un poco asustado por la súbita presencia del extraño.

--- Hola, me llamo Miguel y ando un poco perdido --- dijo él mientras tendía su mano para estrechar la mía.

Hice caso omiso de su gesto y me dispuse a salir del agua, pero en ese momento recordé que me encontraba totalmente desnudo y me ruboricé, entonces intenté sumergirme un poco más dentro del agua para que no pudiese ver claramente mi desnudez.

--- Oye, ¿te importa marcharte de aquí?—le pedí -- Si ahora me voy ---, me contestó --pero no tengas vergüenza, puedes salir del agua, no creerás que me voy a asustar por que estés desnudo, además te he visto perfectamente mientras nadabas – siguió diciéndome -- No, no tengo vergüenza – le repliqué, y en ese momento sentí como mi sangre subía a mis mejillas.

Pero hice un acopio de valor y salí del agua, me planté delante del extraño y le dije mirándole fijamente a sus ojos, unos ojos verdes y profundos: --Mira, no se quien eres, pero esto es una propiedad privada así que por favor márchate ---Si ya me voy, pero antes te voy a pedir un favor, un vaso de agua, estoy seco y luego me indicas la dirección del pueblo y me marcharé. —me contestó no sin dejar de mirarme la entrepierna., lo cual acabó por ruborizarme del todo. No es que tenga una polla grande, pero supongo que a aquel tipo le llamaba la curiosidad, quizás por eso, por no ser grande o quizás porque tenía bastante recortado el vello púbico y eso en aquellos tiempos no era muy corriente.

En definitiva, me dirigí a la casa, y acto seguido le saqué un vaso de agua fresca no sin antes ponerme un pantalón corto que encontré por allí tirado. Que no se que fue peor pues dicha prenda era de mi primo, unos años más joven que yo y por lo tanto su pantalón era dos tallas más pequeñas, lo que hizo que se marcara mi paquete demasiado en la fina tela desgastada y medio rota, además era de pierna muy corta, lo que hacía que se me metiera por la raja del culo y se me viera media nalga. Total que creo que fue peor el remedio que la enfermedad.

Mientras el extraño bebía el agua no dejaba de mirarme, ahora si, con mucho más interés que antes, yo empezaba a ponerme nervioso y estaba deseando que se marchara. Aunque dentro de mí se abrió una pequeña batalla, por un lado siempre me habían gustado los hombres, pero por otro a estas alturas aún no había tenido relaciones con ninguno, con lo cual no sabía lo que quería si que se marchara o que se quedara. Al fin acabó su agua y le indiqué el camino del pueblo, y sin mediar más palabras se marchó en la dirección indicada.

Aturdido vi como se alejaba, la verdad es que era un buen ejemplar de hombre, atractivo, joven y varonil, pero allí me quedé, como un tonto, viendo como desaparecía quizás la que hubiera sido mi primera experiencia sexual con otro hombre…pero bueno ya pasó y no hice nada por remediarlo. Continué con mi tarea en el jardín no sin dejar de pensar en ese tipo, me había puesto verdaderamente nervioso, pero lo más grave es que me encontraba muy cachondo y con ganas de masturbarme, aún así no lo hice y me dediqué a seguir en lo mío.

A todo esto me di cuenta de que no estaba por allí “linda”. Linda era una perra de pelo dorado que habían recogido mis tíos hacía un par de años y siempre andaba por el jardín, pero en esos momentos no la veía por parte alguna -- ¡Linda, Linda! --- grité para llamarla, pero no aparecía. Empecé a buscar por detrás de la casa, nada, en el interior tampoco estaba y en el jardín ni rastro. Seguro que se ha salido fuera pensé. Atravesé la verja que rodeaba la casa y salí al exterior, enfrente se encontraba un pequeño bosque de encinas y se me ocurrió que podía estar por allí, a veces iba a ver si cazaba alguna ardilla y tenían que ir a buscarla y traerla a la fuerza.

Me adentré entre los árboles y comencé a buscarla. No había andado no más de cien metros cuando algo me llamó la atención, era algo que se movía entre los matorrales, era la dichosa perra, me acerqué en silencio para no espantarla y la sorpresa que me llevé fue mayúscula. No era el animal, era el tipo extraño que se encontraba apoyado en un árbol, con los pantalones bajados y sobándose la polla. Que imagen, creí que me moría, no podía creerlo, ante mi estaba aquel tipo, con la polla en la mano, los ojos cerrados y meneándosela con mucha suavidad. Su polla era grande y hermosa, con un capullo sonrosado y gordo, brillante y parecía a punto de estallar. Sentí un cosquilleo en mi entrepierna… me estaba excitando semejante visión. No me podía ver, me encontraba escondido detrás de un árbol.

Me empecé a tocar mi polla ya un poco morcillona.. Era una ocasión que no podía dejar pasar, hacerme una paja mirando como otro tío, y no uno cualquiera, sino un tío como aquél, con semejante rabo y un cuerpo digno de un dios del olimpo. Se había desabrochado la camisa y podía ver su torso bien definido y sin un solo pelo, sus pezones parecían pequeños botones rojizos, era evidente que estaba muy excitado. El extraño seguía sobandose la verga y yo me bajé el diminuto pantalón de mi primo que me estaba apretando ya demasiado.

Tal era mi excitación que me moví a un lado y pisé una rama produciendo un ruido que no pasó desapercibido en el silencio del bosque, sólo roto por el canto de los pájaros y algún que otro pequeño roedor. El tipo me vio y no supe que hacer, se dio cuenta de lo que yo estaba haciendo y se dirigió hacia mí… Me asusté y decidí salir corriendo con tan mala fortuna que no recordé que tenía los pantalones en los tobillos y me caí de bruces al suelo. El tipo ya estaba junto a mí, con la polla en la mano y yo tirado en el suelo, boca abajo y con el culo al aire.

--- Hermoso culo – Dijo casi susurrando.

Yo nada dije porque no me salían las palabras, me hallaba presa del miedo y del deseo al mismo tiempo, no me atrevía ni a moverme.

--- No tengas miedo, si no va a pasarte nada malo – me dijo intentando calmarme pues era evidente que se había dado cuenta de mi crispación.
Se arrodilló junto a mí y empezó a acariciarme las nalgas. Yo me dejé, estaba inmóvil y en esos momentos ya creo que era sólo por el deseo, el deseo de experimentar la sensación de tener aquella polla en mi boca, en mi culo…estaba deseoso de hacer algo, pero no sabía como. Y si como el tipo extraño hubiera adivinado mis pensamientos me dijo: -- Tranquilo, verás como te va a gustar mi polla, mírala, aquí la tienes, es toda para ti.

Y en esos momentos me la acercó a la boca. Me pareció todavía más grande y creí que no iba a ser capaz de metérmela entera. Aún así acerqué mis labios a su grueso capullo y tímidamente se lo besé. El puso una mano en mi nuca he hizo fuerza para que me tragara todo su rabo y noté como aquel trozo de carne caliente entraba hasta llegar al fondo de mi garganta. Las lágrimas se me saltaron, me faltaba el aire, pero aquello me parecía una maravilla. Me encontraba tirado boca abajo en un bosque, con los pantalones bajados y chupándole la polla a un extraño que había aparecido de la nada y que estaba como un dios, era como en las mejores películas porno que había visto en alguna ocasión. El tipo jadeaba y hacia un movimiento de mete saca en mi boca, me la estaba follando literalmente y eso me ponía más cachondo todavía. Yo estaba empalmado como un burro y creía que me iba a correr sin tocarme ni siquiera.

---Así, chúpala bien, lubrícala que ahora te la voy a meter por ese culito suave y calentito que tienes--- me ordenó susurrante mientras humedecía un dedo y me lo metía por mi ojete.

Yo estaba muy excitado y sentir su dedo hurgar dentro de mi culo fue ya lo más, se humedeció otro dedo y empezó a meterme ahora los dos. Yo ya no podía más, estaba como loco, con aquella polla en mi boca, llenándomela por completo, si apenas dejarme respirar y sus dedos jugando dentro de mi culo… creía que me moría de gusto.
No sé como pude tener valor, pero en ese momento me oía a mi mismo decirle.

--- Por favor, fóllame ya, no aguanto más…Y el extraño sacó su pedazo de carne dura y caliente de mi boca, la colocó delante de mi agujero ya algo dilatado y deseoso de ser follado y de una sola embestida metió su dura polla por mi culo… El mundo desapareció de mi vista y sentí morir de placer al ser taladrado con aquella verga hermosa y desafiante.

Sacaba y metía suavemente su rabo, sin prisas, saboreando el placer que le proporcionaba mi culo caliente y suave, la sacaba del todo…apuntaba mi agujero y la metía con un solo empujón hasta golpear sus huevos contra mí… repetía una y otra vez el mismo movimiento, sin cansarse, follando suavemente, pero con insistencia y firmeza mi culo ya totalmente dilatado por las embestidas de su polla.

A los dos minutos ya me había corrido sin tocarme, notaba mi semen bajo mí, mojando la tierra y mi vientre, pero no dije nada, seguí dándole placer con mi culo a ese tipo extraño hasta que noté unas compulsiones y sus embestidas fueron mucho más bestiales y rápidas, entendí que se iba a correr y así lo hizo. Noté toda su leche muy caliente como inundaba mis entrañas, mientras el tipo se desplomaba encima de mí. Al rato sacó su verga de mi culo mientras besaba mi cuello. Un reguero de caliente leche salía por mi agujero y corría por entre mis muslos, era el regalo caliente y rico que ese tipo extraño había dejado dentro de mí y apenas yo podía retener dentro…

Añoro encontrarme con otro estraño muy pronto....
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